Sin buscarlo encontré un chupete que era de mi hijo. Tan chiquito. Me quedé estaqueada con ese “cosito” en la mano. Me di vuelta, buscando a mi “bebé” para mostrárselo y me encontré a un adolescente despeinado, casi alto como yo, riéndose con fuerza de algo. Volví al chupete. En unos segundos se me vinieron muchos flashes de estos 11 años de maternidad y volví a descubrir que las recetas no sirven. Al menos a mí no me sirvió ninguna, hasta sucedió lo contrario.

Cada vez que intenté poner tips en práctica me sentí inútil y frustrada, así que renuncié a los manuales y me arremangué los miedos, puse el alma, el cuerpo y la intuición a disposición de todo lo nuevo. Así, juntos (mi hijo y yo) fuimos construyendo formas, códigos, tiempos y procesos.

Hoy, cuando me piden consejos de madre experimentada, me río y les digo que sientan. “Sentí y conectá” , no hay más magia que esa. Los “cómo” son de cada vínculo. Ni siquiera de cada madre. Son propios de la relación de esa mamá con su hijo. Les hablo de que la culpa es inherente a la maternidad y que puede ser más o menos intensa; pero si sos madre, sentís culpa. Pero ojo: sentir culpa no significa que somos efectivamente culpables. Sólo que somos madres y de esa no zafamos.

La maternidad genera mucha luz, pero también nos conecta profundamente con nuestra propia oscuridad y eso no te lo dicen muy seguido. Ser madre es una sensación fuerte, dura, difícil y nos lleva al límite. Es instinto, es amor del más profundo, absoluto y eterno, es cansancio. Es tener la responsabilidad de ser mejor ser humano, por y para “ese otro” cuya vida depende de nosotras, ni más ni menos. Ser madre te eleva al cielo y te baja al infierno con la misma intensidad, para siempre.

¿Princesas bellas, de vestidos floreados con vuelo, sonrientes, cabellos perfumados y sedosos paseando con sus retoños por los jardines? ¡Por favor! Las madres reales tenemos clarísimo que nos asemejamos mucho más a Shrek. Y así, es hermoso.

Maria Eugenia Bruno. Lic en psicología mp 8242.
Especialista en psicoterapia cognitiva.
Instagram psicóloga María Bruno.

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