Cristina Schwander tiene varias capas para reconocer y todas la representan. Si bien es reconocida por fundar la Universidad Siglo 21 y la diplomatura en Liderazgo, coach e inteligencia emocional, esta cordobesa nacida en Río Tercero es Master en inteligencia emocional, coach ontológica, consultora en mindfulness y advance bioenergetic coach. Dicta conferencias, organiza convenciones, produce congresos (es fundadora de Armós) y es parte de la creación del primer Centro Conin Córdoba, Casa Macuca. Además, es empresaria, madre, hija, amiga y todos los roles que se imaginen de una persona plena en sus vínculos personales.

Así y todo, tiene tiempo para una charla y nos recibió en su casa para ayudarnos a comenzar el año en equilibrio. “No pretendo dar consejos, porque cada uno sabe la vida que tiene. Sí voy a contarles algunas cosas que me han servido y que responden a principios de inteligencia emocional y atención plena”, comenta nuestra mujer de tapa.

¿Cómo hacemos para ‘vivir mejor’ este año?

Para comenzar, considero que existen ciertos paradigmas que debemos revisar, mentalizar y cambiar. Lo lograremos con inteligencia emocional y con la meditación como práctica para aprender a vivir diferente las nuevas situaciones que nos toquen vivir.

¿Cuál es el vínculo o relación entre inteligencia emocional y equilibrio?
Con inteligencia emocional, lográs mayor equilibrio. Lográs más confianza, aprendés a encausar tu energía. Imaginate cómo será tu vida cuando aprendas a pedir, a decir que no o que sí, a transitar los momentos.

¿Cómo te motivaste para esta búsqueda ontológica y emocional?
Cuando murió mi sobrino Ismael, a sus 23 años, comenzó gran parte de mi cambio de vida. Como todo dolor tan grande, me llevó a un quiebre trascendental e hizo que aprendiera a ver nuevas facetas. Yo le temía al dolor, había aprendido a no llorar y a contar hasta 10 antes de quebrarme.

¿Eras una personas más ‘dura’?
Supongo que sí, pero es algo muy propio de mi generación, que veía a la mujer exitosa como necesariamente masculina en su energía. Por eso me mostraba fuerte y poco expresiva.

¿Cuáles fueron tus primeros cambios?
Ningún cambio sucede de un minuto al otro. Es un proceso. Comencé a potenciar mis prácticas espirituales y de ontología del lenguaje, y tuve un viaje a India que fue la maduración de eso que estaba sucediendo. Tuve una crisis existencial enorme, pero supe rearmarme. Me había dejado de gustar el marketing y las relaciones públicas, y tuve mucho miedo porque no sabía qué se vendría tras ese giro en mi vida.

¿Fue un giro interior que repercutió en tu entorno?
Claro que sí. Sucedieron cosas tan importantes como mi divorcio de Juan Carlos (Rabbat) y mi separación de la empresa que vi nacer (Siglo 21). Cuando uno cambia, el mundo cambia.

Volviendo a India, ¿qué te llevó físicamente a ese lugar?
Sucedió que por esa época traje a Córdoba a Ravi Shankar y luego él me invitó a la India. Fue tan profundo esa experiencia que me llevó a divorciarme por Skype.

¡Divorcio por Skype! ¿Cómo fue eso?
Fue complejo. Si bien con Juan (Rabbat) ya lo veníamos hablando y la habíamos remado mucho, no fue sorpresivo. Lo cierto es que durante esa charla a la distancia, decidimos separarnos definitivamente y luego de eso me desarmé en seis días de silencio.

¿Te gustaba la mujer que eras antes o preferís la de ahora?
Me gustan todas mis Cris. La Cris niña, más sensible y lúdica. La Cris fuego, más hacedora. Y también me gusta esta Cris madura. Cada etapa de mi vida integra la mujer que soy hoy, y me siento fecunda y agradecida.


Encontrar el equilibrio 
Como un regalo, aprovecharemos la generosidad de Cris para reconocer algunas herramientas que nos acercan al desarrollo de la inteligencia emocional. Se trata de seis premisas que buscan romper con esos paradigmas que ella asume como ‘revisables y modificables’. Con estos cambios de hábito, nuestra calidad de vida será sustancialmente mejor.
– Romper con el concepto de ‘rápido es mejor’: “La idea de velocidad nos quita presencia y capacidad para transitar los estados. Cuando corro, corro; cuando camino, camino. No se trata de estar lento sino dejar de correr”, explica Schwander. “La atención plena es un hábito que se desarrolla con prácticas formales, como la meditación, e informales como el canal de la respiración”, completa.
– Romper con la idea de ‘mujer orquesta’: “Crecimos con la idea de que hacer de todo era un buen atributo. El multitasking no existe, pues nuestro cerebro no puede hacer varias cosas a la vez con la misma intensidad. Más que mujer orquesta es mejor ser directoras de nuestra propia orquesta”, afirma Cris.
– Ser agradecidas: “El agradecimiento es la contracara de la queja y despierta en nuestro cuerpo hormonas de alegría. Podemos hacer un repaso de las cosas lindas por la mañana o antes de dormir”, nos enseña la entrevistada.
– Aprender a decir que no: “Las mujeres debemos practicar, practicar y practicar. Muchas veces decimos que sí a todo y luego no cumplimos, o nos cuesta caro en nuestra vida”, argumenta la mujer de tapa.
– Aprender a pedir: “En el mundo femenino nos cuesta pedir y por eso manipulamos en lugar de ser claras y directas. Queremos que nos adivinen. Pedir es saber a quién nos dirigimos, reconocer qué necesitamos, en qué condiciones de satisfacción y para cuándo”, explica Cris.
– Enojarnos más: “Algunos estudios explican que muchas veces las mujeres confundimos enojo con tristeza. Ambos tienen el dolor en común. Cuando algo nos duele, tal ves nos enojamos cuando debríamos ponernos tristes. Es importante distinguir ambos sentimientos”, finaliza la entrevistada.

Cris ALTOQUE:

Cuál es tu flor favorita: Jazmín

Un color: Celeste

Una mujer: Amo y agradezco a todas las mujeres

Un hombre: Mi hijo

Un sueño: Vivir en paz y armonía, y que se acaben las fronteras.

Como te definís: Como una mujer irreverente

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