Al igual que el resto de los alimentos, las frutas deben formar parte de una alimentación sana y equilibrada, ya que nos aportan múltiples vitaminas, agua, minerales, fibra y diferentes compuestos que benefician a nuestro organismo. Contienen antioxidantes naturales, es decir que previenen el envejecimiento prematuro de las células, permitiéndonos tener una piel joven y radiante y el organismo sano.

Incorporar frutas a la alimentación diaria puede reducir el riesgo de algunas enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías y determinados tipos de cáncer. Y claro está, nos aportan una mejor calidad de vida. Son fáciles de consumir, es decir, no requieren preparación ni cocción y lo ideal es consumir las frutas correspondientes a cada estación, para asegurarnos de aportar al organismo lo que necesita según la época del año. Así que, en verano, la naturaleza nos brinda frutas con bastante contenido acuoso, como sandia o melón, para mantener nuestro cuerpo hidratado, y en épocas de frío prevalecen los cítricos para ayudar a levantar las defensas propias del organismo y así evitar enfermarnos.

Las frutas no solo son ricas en fibras y vitaminas, sino también en azúcares (fructosa), por lo que superar la ingesta recomendada por día provocará un aumento de los azúcares en sangre. La clave es la cantidad, la selección y la calidad de las frutas que elegimos para consumir diariamente.
La Organización Mundial de la Salud recomienda ingerir entre tres y cuatro piezas de fruta por día. Al ingerir frutas frescas debemos asegurarnos de que estén bien limpias, sobre todo si las vamos a comer con cáscaras, para que no interfieran en nuestra digestión. Al consumirlas con piel nos aportan fibras que nos ayudarán con nuestro tránsito intestinal además de brindar saciedad.

Hay múltiples formas de consumir las frutas, en forma de batidos o smoothies, en jugos, ensaladas de frutas y compotas, aunque la forma ideal es sin elaborar, para obtener mayor saciedad y mejor respuesta glucémica. Es necesario generar el hábito de consumo de frutas en los niños. Si desde pequeños se les brinda fruta, van a generar la costumbre de consumirlas. Una fruta para la merienda del colegio, como ser una banana o una manzana, puede ayudar a reducir el consumo de alimentos chatarra. Prepararles gelatina con fruta cortada en daditos o bien un jugo de naranjas o licuado de durazno al regresar del colegio. Como adultos tenemos que ofrecerles y mostrarles la variedad de frutas siempre, de esta manera se acostumbran a ellas y las tendrán presentes al momento de elegir qué comer.

 

Paola Tosolini Lic. en Nutrición – M.P:2936 paolatosolini@gmail.com / @nutricion.paolatosolini

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